Palacio del Infante Don Luis
Palacio del Infante don Luis
Jueves, 20 de Enero de 2011 13:29

La historia de nuestro palacio, tal como lo conocemos hoy, comienza en 1761 cuando el Infante don Luis Antonio de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V y hermano de Carlos III, según consta en la liquidación de su testamentaría, compra el Señorío de Boadilla a doña Josefa Micaela de Mirabal y don Tello Dávila, marqueses de Mirabal, por aproximadamente un millón doscientos mil reales.
Entre 1763 y 1765 se construyó el nuevo palacio. En la cornisa, a la altura de la puerta principal, se instaló una lápida de piedra con la fecha de terminación del palacio: “A.D. MDCCLXV”
Aunque no es exageradamente grande, la amplitud de sus jardines y el entorno del bosque de Boadilla hacen de él una de las muestras más significativas y caprichosas del estilo Neoclásico tan bien interpretado por Ventura Rodríguez.
Nada más terminarse el palacio de Boadilla, el Infante se traslada desde el Palacio Nuevo de Madrid, donde vivía con su hermano Carlos III en la corte y en él fijó su residencia principal hasta su matrimonio morganático con María Teresa de Vallabriga, en 1776. Aunque seguía manteniendo su “cuarto” en el Palacio Nuevo y repartía su tiempo entre la vida de la corte, acompañando a su hermano Carlos, y la vida íntima y retirada en su palacio de Boadilla, donde se dedicó a decorar sus salas con obras de arte y objetos que se había traído de sus antiguas residencias y otras muchas que iba adquiriendo. Se rodeó de artistas que trabajaban para él y recibía a numerosos invitados y amigos. Organizaba fiestas, especialmente conciertos, ya que su afición a la música, quizá heredada de su madre, había sido siempre una de sus grandes pasiones. Contrató a varios músicos: Francisco Landini, Manfredi, los hermanos Font y al famosísimo Luigi Boccherini.
La parte más baja del terreno del palacio se dedicó a huerta que suministraba a la casa los alimentos frescos. Y también se explotaban los bosques, se vendían las rozas de retamas y la poda de los árboles a la Real Fábrica de Salitres de Madrid y aunque los beneficios no eran demasiado sustanciosos, algo ayudaban a su mantenimiento.
Por fin, en 1776 el rey Carlos III, después de varios escándalos amorosos y de muchas presiones del Infante, decide concederle permiso para que contrajera matrimonio, no sin antes publicar una Real Pragmática con unas durísimas condiciones. El Infante se casa el 27 de junio de 1776 en Olías del Rey, provincia de Toledo, con la jovencísima María Teresa Vallabriga y Rozas.
Una de las condiciones del rey era que la nueva pareja tenía que vivir en alguna Provincia fuera de la Corte y Sitios Reales, por lo que el Infante se ve obligado a abandonar su querido palacio de Boadilla y se instalan primero en Velada (Toledo), donde los Condes de Altamira les ofrecen su palacio para pasar la luna de miel y el tiempo que necesitasen hasta que encuentren una vivienda definitiva.
En mayo del año siguiente se trasladan a Cadalso de los Vidrios, al palacio de Villena, donde nace su primer hijo, Luis María, pero tienen varios incidentes con los habitantes del pueblo y el Infante empieza a buscar otro lugar donde vivir y hacerse una residencia lo suficientemente amplia para ellos, su numerosa servidumbre y sus cuantiosas pertenencias. El lugar elegido es Arenas de San Pedro, un bonito pueblo a las faldas de las montañas de Gredos, donde el Infante puede disfrutar de sus grandes aficiones, la caza y la naturaleza. Allí vuelve a encargar a Ventura Rodríguez la construcción de un palacio, que tomaría su nombre de la zona donde se erigió, La Mosquera.
Del palacio de Boadilla se llevó algunas pertenencias y cuadros. El Infante quiso trasladar su impresionante Gabinete de Ciencias Naturales, pero quizá por la humedad del lugar comprobó que algunas piezas se le empezaron a deteriorar y devolvió parte a Boadilla.
El palacio quedó cerrado al cuidado de unos pocos criados que lo mantuvieron en perfecto estado, hasta la muerte del Infante en 1785.
A la muerte del Infante su fortuna es inmensa, pero como el inventario de sus bienes y la formalización de la testamentaría llevaría mucho tiempo, María Teresa de Vallabriga, su viuda, arrienda los bosques de Boadilla y Villaviciosa con todas sus pertenencias al rey Carlos III, al precio de 4.000 ducados anuales, para poder ir subsistiendo ella y sus hijos hasta que llegue el reparto de la herencia. El rey los utiliza como coto de caza y el palacio como alojamiento. Nombra a José Vivero Sanchez Alcalde Mayor de Villaviciosa.
En 1789 se contrata al arquitecto Juan Antonio Monteagudo, que ya había trabajado para el Infante en la construcción del palacio por 250 ducados, con la obligación de asistir y hacer lo que se ofrezca en las obras de estos bosques, para acometer restauraciones en los puentes y repasar las casas que lo requirieran.
Carlos IV visita el palacio y manifiesta su gusto por la fuente de las Conchas. Al enterarse María Teresa le comunica a Floridablanca su deseo de que “el rey haga de dicha fuente lo que tenga a bien.”
En el verano de 1796 el palacio sufrió un incendio motivado por una chimenea que no funcionaba bien. Se quemó parte del mismo incluidas las cubiertas de las torres que cayeron en su totalidad. Al mismo tiempo se declaraba otro fuego en los bosques cercanos, por lo que en un principio pareció intencionado, pero tras una minuciosa investigación encargada por Godoy, Príncipe de la Paz, se concluye que fue fortuito e inmediatamente se restauró.
La propiedad pasó a María Teresa, hija mayor del Infante don Luis y después a su única hija Carlota, apenas vivió en España y al palacio sólo debió de ir en alguna ocasión, pues se sabe que se llevó algunas pertenencias y cuadros, a juzgar por los inventarios. El palacio permanece cerrado durante casi cien años, pero se mantuvo en perfecto estado y con la mayor parte de su decoración intacta. Carlota casó con Camilo Rúspoli y a su muerte en 1886, el palacio es heredado por sus dos hijos.
Se hacen inventarios de los bienes que se conservan en el palacio y en ellos se puede comprobar que la imponente pinacoteca, que fue del Infante don Luis, sigue prácticamente intacta y ahora pasa a sus bisnietos: Adolfo, Conde de Chinchón, Duque de Alcudia y de Sueca, y Luis Camilo, que hereda el título de Marqués de Boadilla del Monte, aunque vive en Italia y no habita nunca el palacio. Pero sí parece que uno de sus hijos, años después cuando heredó el palacio y el título, se llevó varias pertenencias del mismo a Italia.
En 1936, durante la guerra civil española, el palacio fue utilizado como puesto de mando del General Varela y posteriormente fue hospital de sangre. Sufrió un gran expolio en el que desapareció prácticamente todo su contenido: muebles, cuadros, objetos de valor, numerosos recuerdos del Infante don Luis, además del archivo familiar.
Durante la guerra civil, por su cercanía a Brunete, donde se libró una de las batallas más sangrientas del conflicto, con más de cuarenta mil soldados muertos, el palacio sufrió graves daños; el techo de la parte central quedó destrozado y su interior maltratado. Un pavoroso incendio acabó con los preciosos jardines. En la fachada del palacio todavía hoy se pueden contemplar en los muros señales dejadas por los tiroteos de la guerra.
En 1942 se inician las obras de restauración y el acondicionamiento necesario para la instalación de una escuela-residencia para niñas dependientes del Auxilio Social.
El arquitecto encargado fue Antonio Navarro Sanjurjo y el aparejador Vicente Peiró Fallose. El arquitecto recibió la medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes, sección de Arquitectura, por su “Proyecto de reconstrucción del Palacio de Boadilla del Monte”.
En la planta superior del Palacio se tiraron tabiques para hacer espacios diáfanos para habilitar los dormitorios de las niñas y se hicieron dos cuartos de baño colectivos. En la planta noble se tiraron los tabiques que separaban los tres salones principales para aulas y también se añadieron aseos. En la planta baja, la de la entrada principal, se habilitaron los dormitorios y aseos para las monjas al lado de la capilla.
En 1944 se instalaron en el palacio unas doscientas niñas a cargo de diez Hermanas de la Caridad, a las que se unían niñas de Boadilla que asistían a clase de diferentes materias.
Después de permanecer el palacio durante casi treinta años ocupado por la residencia de señoritas y ante el estado deficiente en el que se encuentra, en 1971 se decide dejarlo y devolverlo a su propietario don Camilo Carlos Rúspoli y Caro, que nuevamente acomete obras de restauración y consolidación, esta vez con fondos propios, ya que no consigue que ningún organismo las subvencione. El arquitecto encargado es Antonio Muñoz Salvador. La principal obra es la cubierta y los forjados de la misma ya que no habían quedado bien reparados en la anterior. Se refuerzan los tejados con varias capas impermeabilizantes y teja nueva. Se reconstruyen muros defectuosos y el interior se vuelve a dejar prácticamente como estaba originalmente, se tiran los aseos colectivos y se rehacen los tabiques de los salones de la planta noble. Pero Camilo Carlos, que con tantos avatares apenas lo ha disfrutado, tampoco ahora ya recuperado tiene la oportunidad, pues muere el 20 de noviembre de 1975. El palacio es heredado por su hijo menor, Enrique Rúspoli Morenés, aunque los títulos les corresponden a sus hermanos mayores: al primero, Carlos, Duque de Alcudia, de Sueca y Conde de Chinchón. Al segundo Luis, Marqués de Boadilla del Monte, que en la actualidad ambos ostentan.
Por el Decreto 2.384, publicado en el B.O.E. de fecha 26 de Agosto de 1974, el palacio es declarado Monumento Histórico-Artístico, gracias a un informe que había realizado el arquitecto Luis Moya Blanco en 1969 y presentado a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
El nuevo propietario, Enrique Rúspoli no vive en el palacio, pero con gran esfuerzo lo mantiene dentro de los límites que su economía le permite. Como ya dijimos, gran parte del contenido original se había perdido en la guerra civil pero él recupera para Boadilla muebles y enseres familiares, cuadros y tapices supervivientes de la guerra. Al morir un familiar italiano, hereda varios muebles que decoraban su palacio florentino y los trae al palacio, entre ellos una valiosa lámpara veneciana que cuelga en la escalera principal. También por parte de su madre, que pertenecía a la familia de los Duques del Infantado le llegan muebles y enseres con los que decora el palacio.
En 1991 la Comunidad de Madrid, a través de su Consejería de Política Territorial, muestra su disposición a restaurar alguna zona del palacio, pero sólo la fuente exterior, frente a la fachada principal al otro lado de la carretera, resulta agraciada. La restauración fue encargada a la arquitecta Dña. Amparo Berlinches.
En 1998 Enrique Rúspoli se vio obligado a vender el palacio al Ayuntamiento de Boadilla del Monte, en una operación de expropiación convenida, para la instalación en él del Instituto de Estudios Superiores de la Cultura y Comunicación. En aquel momento se dieron cita y visitaron el palacio numerosos políticos de la Comunidad de Madrid, del Comisariado Europeo y la Corporación Municipal. Parecía que era el principio de un gran proyecto, pero después de las firmas, las fotos y las sonrisas, las puertas del palacio se cerraron para siempre dejándole sumido en una solitaria decadencia.
Desde entonces los habitantes de Boadilla esperamos que el Palacio sea restaurado como se merece y abierto al público para uso y disfrute de todos los ciudadanos.
Los textos han sido extraídos del libro “Boadilla del Monte. Historia y Testimonios”, escrito por Paloma Olmedo.
© de los textos: Paloma Olmedo del Rosal. Marzo 2007.
Reservado todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este texto ni las fotografías pueden reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin el previo permiso escrito.
FOTOS DEL PALACIO DEL INFANTE DON LUIS CEDIDAS POR LOS VECINOS DEL MUNICIPIO:

INFANTE DON LUIS PINTADO POR GOYA

VISTA DEL PALACIO DEL INFANTE DON LUIS ANTERIOR A LAS OBRAS DE 2010

LATERAL PALACIO INFANTE DON LUIS

VISTA PALACIO INFANTE DON LUIS DESDE EL MONTE DE BOADILLA

PORTON LATERAL DEL PALACIO DEL INFANTE DON LUIS

PARTE TRASERA PALACIO DEL INFANTE DON LUIS

VISTA LATERAL PALACIO INFANTE DON LUIS DESPUÉS DE LAS OBRAS DE 2010

CUADRAS PALACIO INFANTE DON LUIS

ESCALINATA PALACIO INFANTE DON LUIS

VISTA PALACIO INFANTE DON LUIS DESDE MONTE DE BOADILLA DEL MONTE







